Primera de dos partes.
Mérida.- A seis años de su llegada a Yucatán, Lino Rivera declina hacer un balance de su periplo por las tierras del Mayab, aunque sí tiene algo que no quiere ocultar y que se esmera en decir para quienes ha trabajado: "Muchas gracias".
Entrevistado por Península Deportiva al cumplirse este día el sexto aniversario de su designación como timonel de los melenudos (el que más tiempo ha durado al hilo), el boricua emprende un viaje retrospectivo hacia junio de 2005 cuando su actual presidente, Wilberth Valle Acevedo se comunicó con él para ofrecerle el timón melenudo y luego, tras aceptar platicar, le dio un boleto de avión y una reservación en el hotel Los Aluxes.
Me llamó de primero el ing., (Valle), luego hablé con Plinio Escalante (entonces directivo melenudo) y con don Gustavo y vine a esta ciudad, donde ya había jugado y que desconocía, pero que terminó fascinándome, recuerda el estratega en plática con este diario electrónico.
Insistente, Lino rehusa hacer un balance o destacar, por encima de otros, algún momento de sus ya seis años al frente de la organización deportiva más importante de Yucatán y más antigua del sureste.
Y si bien no resalta algún momento, no puede dejar de recordar cosas buenas y malas, como la muerte el 24 de julio de 2005 de Carlos "Gato" Gastélum, o el juego perfecto de Óscar Rivera, la remontada de 0-3 que hicieron ese mismo año sobre los Olmecas de Tabasco, y claro, la corona de 2006 y el subcampeonato de 2007 en el que en siete juegos estuvieron a una sola carrera de repetir como los reyes de la liga.
Tampoco olvida las enseñanzas que afirma haber recibido del dueño del club, Gustavo Ricalde Durán que tuvo la dicha de ser campeón antes de morir, y el ganar y eliminar en su propia casa a equipos como los Diablos Rojos del México a los que antes jamás se les vencía a domicilio.
"Yo aporté mucho a los buenos momentos, pero ahora también soy parte de las derrotas", agregó Lino, quien sobre los múltiples éxitos que ha tenido con los melenudos solo dice: "soy solo una persona parte del todo que se requirió para lograr los triunfos en una ciudad que vive de verdad el béisbol, donde se me ha hecho sentir importante en algo que viven con pasión y eso lo agradezco", reitera.
No quiero señalar un momento por encima de otro en este tiempo (insiste), aunque quizás el más importante fue cuando llegué a Mérida a dirigir un equipo que sabía que tenía madera para ser campeón (de hecho, los registros periodísticos de ese tiempo coinciden con él) y eso es algo que le había dicho a mi esposa desde que vi jugar a los Leones en Monclova siendo mánager de los Acereros.
Atento, pendiente, pese a múltiples mensajes que recibe en su blackberry por estar agonizando su abuela de 94 años en Puerto Rico y por el mal estado consecuente de su señora madre, Lino sí destaca en la plática con Penínusla Deportiva su relación con Gustavo Ricalde Durán y su sucesor en la tenencia del equipo, Gustavo Ricalde Puerto.
De don Gustavo recibí muchas enseñanzas, reitera, pero entendí que era más que un aficionado y un gran conocedor de este deporte, era un apasionado que conjugaba eso con ser una magnífica persona.
Sobre su actual jefe máximo e hijo del ya fallecido líder melenudo, Lino no niega la percepción que la afición tiene respecto al punto de vista del heredero de quien llevó a los Leones a su tercera corona.
"A Gustavo quizás no le guste mucho el béisbol como a su padre, pero te puedo asegurar una cosa y eso es que el béisbol sí le importa y bastante", asegura.
Explícito, precisa al respecto que Ricalde Puerto está consciente de que muchos yucatecos para los que los Leones son algo importante y por ello se ha mantenido al frente del equipo, a manera de seguir lo que su padre inició en 1994 en su primera temporada al frente de los melenudos.
La afición espera que estos Leones persistan y sigan aquí y Gustavo sabe que desde donde esté, su padre está pendiente del equipo y de lo que él mismo haga con el club, comentó convencido.....(continuará).