
Miami.- Hay informaciones sobre el boxeo que, quienes las redactan, dan la impresión de que conocen poco de este deporte.
Resulta que la pelea que le ganó Orlando Salido (39-12-2, 27 KOs) en Nayarit a Moisés Gutiérrez (22-9, 4 KOs) era "de preparación".
En el boxeo
no existen las peleas de preparación, porque pueden afectar el récord si se
pierde y en esto hay que aplicar siempre el viejo adagio "debajo de cualquier
piedra hay un sapo".
No es lo
mismo el juego de entrenamiento en la Liga de la Toronja del beisbol de Grandes
Ligas, que prepara y 15 derrotas no afectan el lugar en la tabla, mientras que,
en el pugilismo, una sola pone en
entredicho la cotización y afecta el récord, aunque sea, como en el caso de
Salido, campeón mundial pluma del OMB.
Preparación
para el peleador es el sparring, no hay otra forma de verlo y la de anoche fue
ese tipo de pleito contra un contrario que se supone débil, que no debe ganar
por inferioridad manifiesta y que se efectúa para obtener un poco de dinero.
Cuando
Salido tiró a Gutiérrez con un rally de golpes a la cabeza a los 2:49 del
tercero no tenía en discusión la faja, sino su nombre y su credibilidad a
riesgo, si perdía, en una pelea especial, pero necesaria, que son la mayoría de
cualquier campeón a través de la historia del deporte. Pero no "se preparaba",
porque la pregunta obligada sería ¿Para quién?