Yucatán, México. Sábado, 19 de Mayo del 2012
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JUAN CARLOS GUTIÉRREZ
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INICIO OPINIÓN     Jueves, 17-Noviembre-2011

Las paradojas del asalto en Las Vegas

"Perdiendo", Juan Manuel Márquez recibió el reconocimiento mundial unánime que tanto se merecía

Tecpan, Guerrero.- Cuando las brumas y el mal olor de lo acontecido el sábado pasado en Las Vegas aún no se disipan, muchos factores quedan por analizar del desaguisado protagonizado por tres irresponsables que al asumir el papel de títeres de todo un añejo sistema prolongaron la, a todas luces, interminable sociedad del boxeo con la mafia.
Hay quien le echa la culpa a Bob Arum y no, él no lo es, sino sólo el que asoma la cara por todo un sistema que garantiza el éxito de su proceso acumulativo de riqueza material a base de lo que fuera y en esta ocasión Juan Manuel Márquez, la expectativa de todo un país y la credibilidad del boxeo fueron los paganos.
Márquez, el mexicano, ganó el pleito, no hay duda de ello y ciertamente habría sido muy difícil que le dieran la victoria aún haciendo más de lo que logró. De acuerdo con las tarjetas mostradas, ni tumbando a Pacquiao lo habría logrado, pues esa caída le habría redituado, si acaso, el empate.
Cundo la última campanada de la pelea sonó en el Grand Garden Arena del MGM Hotel de Las Vegas, quien esto escribe tenía la convicción de que Márquez había vencido de manera ajustada, pero indudable con una puntuación de 115-113.
Pero conociendo como se gestan las cosas en cualquier nivel del boxeo y sobre todo en uno en el que cientos y quizás miles de millones de dólares pueden cambiar de una cartera a otra en un segundo, pensamos, supusimos, presumimos que el mejor boxeador mexicano de la historia recibiría un empate...¡¡nos equivocamos!!.
¿Robo?...¡¡¡sí!!!; no puede calificársele de otra manera a lo hecho por tres jueces, dos de ellos de la Comisión Atlética de Nevada que impide a los organismos mundiales imponer el jurado. El restante y por cierto el único que con un empate no dio ganador a Pacquiao y que de todas maneras la regó fue un solón de la OMB, organismo que sancionó la pelea.
Y no puede calificársele de otra manera, porque a pesar de que no fue un triunfo arrollador, a todos reflectores, que no luces, lo que ese trío hizo fue con premeditación, alevosía y ventaja...sabían muy bien a lo que fueron, lo que hicieron y todo para  permanecer como "jueces" en peleas de este nivel.
Hay gente, incluso conocedores como mi entrañable amigo C.P. Óscar Calderón López que opinan que a Márquez le faltó precisamente eso, arrollar, ante un boxeador que encarnaba los intereses que Pacquiao representa.
Difiero no del todo, pero sí un poco. Ya está visto que si lo tumbaba, en las puntuaciones de uno de los jueces que lo tenía empatado, ganaba, mientras que en la de otro que lo tenía abajo por dos unidades, empataba y en la del restante que lo marcó perdedor por cuatro o cinco puntos, aún así habría perdido, lo que en el fallo definitiva hubiera sido tablas.
Pero el meollo de esto es que si Márquez se salía de su script, entonces sí le servía la mesa al filipino para que pudiera vencerlo por la única vía que le era posible: el nócaut.
Juan Manuel, de hecho, al final del séptimo u octavo asalto, perdió la cabeza y se lió a golpes con Pacquiao, poniéndose en riesgo de recibir un "lucky punch", exponiendo la filigrana boxística que con tanta sapiencia, maestría y paciencia había bordado junto con "Nacho" Beristáin desde que se anunció la pelea.
Al término del pleito, saliendo de la arena, nos encontramos con un asesor de medios de Top Rank, la empresa promotora, quien nos dijo que el criterio en esa ciudad es el de dar el triunfo al que lleva la iniciativa, pese a que se lo surtan a golpes, como fue el caso de Pacquiao.
Conocedor de lo suyo, pero desconocedor del boxeo, el amable, cortés ejecutivo nos explicó que muchos de los jueces de la Comisión Atlética de Nevada participan ahora en la vacilada esa denominada UFC en la que dos monos se agarran en una jaula y a pellizcos, patadas, escupitazos, codazos y arañazos, donde la agresividad es priorizada por encima de la estrategia e inteligencia, criterio que, según él, se ha extendido al boxeo.
Incluso nos dijo que los jueces consultan ahora las imágenes de la pantalla que hay en la arena para ver cuál de los dos combatientes tiene más sangre en el rostro o luce más lastimado y así determinar cuál merece perder.
Pena ajena sentimos por criterios como ese que de haber imperado fuera de Las Vegas jamás le habrían permitido ganar una pelea a gente como Daniel Zaragoza o Jorge Cano, a los que con un soplido se les abrían las cejas.
Quizás, quizás, le faltó al admiradísimo boxeador capitalino optar un poco por golpear a las zonas blandas a pesar de que tuviera enfrente a un zurdo, para reducirle su velocidad y ponerlo un poco más a modo.
Es sabido que a un boxeador que va con la derecha por delante, como es el caso de los de de guardia siniestra, es complicado meterles el gancho en la zona hepática porque con la misma diestra se protegen esa región, pero Juan Manuel tenía el recurso de rectos al cuerpo con su derecha, que habrían ayudado en el propósito de minar al heredero de las glorias de Gabriel Elorde y de Ben Villaflor.
Se habla ya de una cuarta pelea entre ambos; la verdad no le vemos caso y tampoco se la aconsejamos a Juan Manuel que es sabido, por partida triple, es el mejor entre ambos.
Es más, tampoco se la aconsejamos a la empresa, porque como bien dijo don Ignacio Beristáin en la rueda de prensa posterior a la pelea, tras lo ocurrido, la gente no va a querer comprar boletos...total, si ya se sabe de antemano el resultado.
Lo único que le convendría al gran campeón mexicano, el mejor de todos los que ha habido, es que si en verdad se quiere hacer esa pelea, que sea él el que imponga las condiciones, comenzando por su salario (la sede vemos muy difícil que pueda cambiar a menos que el gobierno mexicano o algún partido político, en plena efervescencia política la programe en el próximo proceso electoral federal).
Si es así, si Márquez quiere, o mejor dicho si acepta la pelea, tendrá que agarrarla ya, en los siguientes meses, pues se expone a que no Pacquiao y sí "Cronos", le pase la factura por su edad, pues si bien no ha sido un hombre de vicios y siempre entregado a su oficio, podría ya dar el "viejazo" boxístico en cualquier momento y esa sería la única vía por la que el "Pac man" podría ganarle sin asomo de dudas.
Y eso también es algo que nadie quiere ver y que menos aún se lo merece el mejor boxeador mexicano de la historia que por fin y pese a los jueces se ganó el reconocimiento mundial que tanto se merecía desde hace tanto tiempo.

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